viernes, 27 de julio de 2012

JUNIO/2010 COMER SIN GANAS

 Al diagnóstico va unida la pérdida de apetito. Luego con la cirugía, quimio, radio, medicación complementaria para evitar vómitos y  otras reacciones secundarias no deseadas, que a  pesar de la medicación para impedirlas algunas  son inevitables: Boca siempre seca, llagada, sangraban mis encías,  todo me  sabía a metal
oxidado. Estos son parte de los efectos secundarios a corto plazo de la quimio. Otros son: nauseas, vómitos, caída del cabello…vale, vale, no sigo más. Luego están los de lago plazo, pero esos falta mucho. Advertí  un largo y dificultoso recorrido y resolví actuar pronto si no quería quedarme  en el camino. Di un cambio integral en mis hábitos de vida. Empecé con la alimentación. Primordial no darle de comer al cáncer hasta matarlo de hambre: alimentos anticáncer, renovación celular, etc.
 Cambié mi rica, rica leche con cacao del desayuno por licuados de col lombarda, zanahorias y aloe vera, zumos de pomelo recién exprimido, sandía.
 Purés de brócoli, tomates, setas y algas para comer. Purés de frutos secos y keffir para merendar. Purés de patatas con bacalao para cenar. Mucha agua y nada de dulces. La idea era  eliminar  a través de la alimentación la mayor  toxicidad posible de la quimio y conseguir mantenerme viva

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