domingo, 3 de junio de 2012

AGOSTO/2010. VACACIONES

A falta de dos goteros para terminar la quimio, pedí permiso a mi oncólogo para perderme en el monte cinco días. Me dijo que sí. Me preparó un informe por si precisaba urgencias hospitalarias. Entusiasmada puse  rumbo a mi pueblo. Aunque apenas podía aguantar un rato de pie, fue un auténtico deleite contemplar mis montañas mágicas. Tan sanadora resultó aquella salida que ya no he parado de  volar de bosque en bosque