Los Bosques y Los Árboles

Los Árboles Sagrados
Los árboles tienen una importancia trascendental para la humanidad, producen oxígeno; el sistema respiratorio humano absorbe el oxígeno,  el sistema respiratorio humano expele dióxido de carbono, que es el alimento de los árboles.  Participan en los tres niveles de la existencia, el subterráneo, el terreno y el celeste. Además árboles han tenido un trascendental papel en la religión, en la cultura, en la magia y la industria, como el árbol de Navidad, el árbol de la Sabiduría. En algunas culturas el árbol se considera sagrado.  El cristianismo tiene toda una iconografía: La cruz de la Redención. La cruz está representada muchas veces como árbol de la vida. El árbol de la vida del Cábala es uno de los símbolos más importantes del judaísmo, compuesto por 10 esferas (sefirot) y 22 senderos, cada uno de los cuales representa un estado que acerca a la comprensión de Dios y a la manera en que él creó el mundo.  Dos árboles mencionados por primera vez en la Biblia en el libro del Génesis el "árbol del conocimiento del bien y el mal" y el "árbol de la vida". En el paraíso el árbol de la vida estaba en medio del huerto. Para las teogonías orientales el árbol o hom tiene un sentido cósmico, está situado en el centro del Universo y se mueve con la idea del dios creador.

Los budistas, hinduístas y jainistas consideran sagrada la higuera bajo la cual Buda alcanzó el nirvana.  Para los escandinavos el fresno. Los chinos tienen tres árboles sagrados: El bambú, el ciruelo y el pino  que simbolizan la flexibilidad, la belleza y la verde lozanía,  cualidades que el taoísmo consideraba indispensables para vivir una vida sana y longeva. Los nordicos tienen el fresno o Yggdrasil al que consideraban el "árbol de la vida", o "fresno del universo".  Los sajones tenían también un árbol sagrado, Irminsul. En la mitología grecorromana, distintos tipos de árboles han sido consagrados a diferentes divinidades: El haya y la encina  a Júpiter. El pino a Cibeles. El olivo a Minerva. El laurel, a Apolo. El mirto y el loto, a Venus. El ciprés, a Plutón. El narciso, a Proserpina. El fresno a Marte. La adormidera, a Ceres y a Lucina. La viña, el pámpano y la hiedra a Baco. El álamo, a Hércules. El cedro, el aliso y el enebro a las Euménides. La palmera, a las Musas. Los druidas consideraban a los árboles los portadores de la energía celestial. 

3 comentarios:

  1. Alto y robusto, firme en la lucha te alzas hacia el cielo contemplando lo creado, eres sabio porque callas y te dejas abrazar por el viento, porque gustas de la fresca lluvia que te renueva y no temes los rayos que te amenazan. Sí, me gusta contemplarte en tu quietud y estabilidad, firme en tus profundas raíces que buscan más allá de lo exterior el sustento de la vida, mientras el tupido follaje contempla desde lo alto todo lo que pasa y nunca es, eres sabio porque callas y te dejas abrazar por el viento, porque gustas de la fresca lluvia que te renueva y no temes los rayos que te amenazan, porque firme y sereno en la lucha te alzas hacia el cielo contemplando lo creado. (esto es lo que me inspiró un día de lluvia mientras contemplaba un gran árbol delante de mí), Tú has sido y eres como aquel árbol. Un abrazo

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    1. A veces no queda más remedio que ser más fuerte que el enemigo si quieres sobrevivir. Precioso tu texto. Un abrazo

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  2. Quisiera aportar con mi testimonio de sanación en 4 oportunidades. Lo interesante es que desde el punto de vista del paciente no callo nada . Será muy útil sobre todo para personas que dudan mucho iniciar un tratamiento con medicina natural, sobre todo si la enfermedad está complicada. Considero muy importante eliminar el velo del desconocimiento que impide que muchas personas puedan ser sanadas.

    Pueden revisar los detalles aquí : enfermedadespuntodevistadeunpaciente.blogspot.com

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